
Paula Blanco. Su apellido la marca. No porque Blanco sea el apellido de algún personaje histórico responsable en la conformación de la República …sino porque es un color. Y de colores se trata esta nota.
Paula se define como artista plástica, desde chica siempre supo lo que quería. Cuando terminó el secundario se anotó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y luego revalidó su título en el IUNA.
Se dice que un cuerpo es blanco cuando en el espectro están presentes todos los colores. Y en ella lo están.
Trabaja como profesora de arte en distintos colegios de la Zona Norte. Incluso ha estado trabajando en la Villa Borges de Olivos. “Trabajar con chicos es un tema muy puro, los chicos tienen una expresión natural, después se produce un quiebre cuando crecen y se destaca el que lleva el don adentro, la capacidad creativa”.
Cuando ella ve el don “mando notas a los padres, los incentivo”, dice. Cuenta también que muchas veces se ha encontrado con sus propios alumnos en las muestras de arte siendo ellos mismos los artistas “eso me llena de orgullo”, expresa.
Arrabalera, fuerte parece pero cuando habla de los chicos que con su enseñanza motivó se emociona. “Uno siembra”, deja escapar en un suspiro.
Es crítica con los demás pero más lo es con ella misma. Y cuando de crítica se trata argumenta “yo expongo mi alma y a mi alma nadie la critica. Lo que pueden juzgar es la técnica”.
De una belleza exótica, con rasgos marcados a pinceladas y unos ojos como almendras, ojos grandes por donde le entra la vida: “No tengo otra mirada que no sea artística en todos los aspectos”, y le creo porque su casa esta llena de obras y pinceles, su maquillaje esta hecho con dedicación de artista y con su vestimenta el lienzo no puede competir.
Dice que el arte no es una carrera redituable en materia económica y sostiene que “nada puede comparar lo que yo siento a la hora de pintar, ese es un alimento espiritual mucho mas importante”.
Ríe, ríe muchísimo, y eso se contagia pero hay un contraste en sus expresiones: o larga una campanada de risa o tiene una mueca de protesta que se traduce en carácter, coraza.
Dice que se siente segura en lo que hace, “pero no tanto en el amor”.
Dice que en los momentos de tormenta es donde ha pintado mejor, “la vida misma”, remata.
El “viste” es su amiga muletilla, termina y empieza la frase con ella, es su coma, es su punto, es su acción predominante: ver.
_Cuándo las cosas no salen como queres ¿Qué te produce?
_ Me pongo re mal (risas). Pero sigo, no me detengo.
“La tela en blanco es lo peor que te puede pasar”, cuenta pero tiene técnicas propias para superarlo y las comparte: “Podes empezar a manchar la tela, o elegir un tema e investigarlo”. De hecho a ella le gusta trabajar en serie: “Elijo un tema y busco las diferentes versiones”.
El término blanco proviene del latín vulgar blancus "blanco", del germánico blank "brillar", y este del indoeuropeo bhel brillar, brillante, blanco…
Paula Blanco dice: “Ya tenía mi destino decidido”.
O tal vez fue el destino que la estaba esperando desde el momento en que su nombre la guió hasta el hoy.
www.blancopaula.com
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