martes, 24 de mayo de 2011

Qué sí y qué no


Los menúes infantiles de las cadenas de hamburguesas, que incluyen un juguete como regalo, no podrían seguir comercializándose en la Capital si prospera un proyecto de ley presentado por el diputado kirchnerista Juan Cabandié en la Legislatura de la ciudad.
La iniciativa del jefe del bloque Kirchnerista propone prohibir "la venta de menús que estén acompañados de objetos de incentivo para consumo en todos los establecimientos expendedores de alimentos y bebidas" de la Capital.
La prohibición, según el texto de la norma, pretende desalentar una conducta alimentaria hipercalórica y carente de nutrientes, de modo de reducir enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad.

Primero leí sobre el tema y después me topé con un notero de televisión preguntándole a padres y abuelos qué les parecía. Todos apreciaban que la medida era “fantástica”.
Claro, si la “cajita feliz “no existiera ellos se ahorrarían muchísimas discusiones - explicaciones con los más pequeños, que caprichosamente o por ignorancia piden por ese alimento que poco lo alimenta.
Paremos la pelota.
Hoy es este menú y mañana será otro producto, y pasado otro distinto.
Pero el pequeño va a seguir pidiendo por ese nuevo producto antojadizo, y entonces ¿Qué haremos? ¿Inventaremos otra ley?

¿De quién es la responsabilidad de que el chico tenga un exceso de peso perjudicial para su salud?
¿Quién le da dinero al menor, que aun no es económicamente independiente, para que vaya al kiosco solito y se compre lo que le venga en gana?
¿Quién lleva al chico a comer hamburguesas?
¿Quién le da plata para el recreo en vez de una vianda saludable?

Perdónenme los padres, pero la respuesta es “los padres”. Y seguramente ustedes estarán hartos de escuchar cómo les tiran la pelota a las manos y esta vez dijeron “¡Cómo safamos! ¡Al fin una afuera!.”

Perdónenme los padres, pero no podemos salir a prohibir todas las cosas que para el chico no sean saludables.
En la vida el chico tendrá muchas cosas que no le harán bien: amistades, relaciones, cigarrillo, salidas, lugares, experiencias, incluso trabajos.
Y perdónenme otra vez pero no habrá siempre una ley que diga “se prohíbe ese jefe por ser tan malo con la nena”. No.
No podemos estar todo el tiempo corriendo los obstáculos del medio, porque el día que el padre no esté cerca para hacerlo ese niño ya adulto se chocará con todas las piedras juntas.
Pero sí podemos enseñarles a nuestros hijos como tratar con ese jefe, con esa amiga, con esa apareja o cómo alimentar su cuerpo para que funcione mejor.
Enseñarle qué sí y qué no.

Hoy una ley los puede ayudar a lidiar con los grititos finitos de los niños que piden por su cajita con juguete, hoy ustedes tal vez puedan responderles: “¡Fue prohibida nene!”.
Pero si le enseñamos al niño porque no comer todos los días porquerías, si les mostramos otras opciones, si les explicamos qué es la salud, tal vez cuando esos niños ya sean adultos y tengan que elegir…sabrán que hacer.

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